11. El comienzo de la imaginación. A partir de las dos frases iniciales del libro escribe un micro relato (10-15 líneas) que no tenga nada que ver con el argumento de la novela.
En un lugar de la Mancha, cuyo nombre no quiero acordarme… vivía el famoso jinete que de todas sus carreras disputadas ninguna había perdido. En un mes, se iba a disputar una nueva carrera que atraía a jinetes de todo el mundo dispuestos a acabar con la fama de éste. A unos doscientos kilómetros al este de la ciudad donde se disputaba todos los años, uno joven jinete llamado Hermes, se entrenaba desde la infancia por llegar ser uno de los mejores jinetes que hayan existido jamás.
Cuando le llegó la noticia de la competición, su padre y él vieron la oportunidad de cumplir su sueño. Y así, entrenaron todo lo que pudieron para que Hermes y su caballo Eraclio, estuvieran en la máxima forma para tener un papel importante en ella, así que no pararon ningún día asta el anterior de la carrera. Ese era el día elegido por Dios para vencer al famoso jinete y convertirse en el mejor. Llegaron a la ciudad donde se competía, toda llena de establos, y de jinetes con hermosos caballos que parecían ganadores solo con su presencia, peor ninguno como el del gran jinete, negro y brillante con una aparente buena forma. Entonces, se delimitó el circuito alrededor de la ciudad, y dio comienzo la carrera.
Todos salieron bastante rápido, pero a media carrera la mitad de jinetes ya no estaban debido a caídas o del juego sucio de algunos, pero Hermes se mantuvo firme y al margen de estas disputas asta que se encontró a quinientos metros de la meta junto con el jinete negro y su caballo algo fatigado. Su contrincante se le acercaba e intentaba tirarlo, pero siempre sin éxito. Ya cerca de la meta, en el último esfuerzo, Hermes ganó por dos pies al gran favorito, y todo el mundo quedó sorprendido.
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