19. Descripción del sueño de un personaje.
Durmiendo Don Quijote y Sancho en una de sus muchas noches de aventura en medio de paradero desconocido de la inmensa naturaleza manchega, cuando el caballero balbucea débiles palabras y da pequeños brincos durmiendo. Ya está con el gran gigante que acuda a la princesa Micomicona con su gran yelmo, armadura y espada invulnerables en manos de tal grandeza caballeresca. Unas grandes rocas ascendientes a su derecha y apartados árboles a su izquierda le proporcionan un gran campo de batalla para librar su lucha contra su enemigo y vencer para así expandir su fama por todas las tierras conocidas. Pues así el gigante se lanzó al acecho y nuestro caballero pudo esquivar esta vez el ataque tirándose a un lado y quedando detrás suyo la pared de roca, y delante el temeroso gigante. Don Quijote desesperado y sin ideas para salir de esta no sabe que hacer, y lo que se lo ocurre es arremeter contra el monstruo con los ojos cerrados para no ver lo que le pueda pasar, y entonces vio su espada clavada en el enorme vientre del gigante y tiró de ella con todas sus fuerzas escasas hacia arriba para desgarrarle. La bestia cayó hacia atrás, el caballero se subió encima, se dirigió asta su cabeza, puso un pie más alzado en su barbilla mirando hacia el rojizo horizonte como el capitán de una nave en la punta de proa con viento en popa y levantó la espada en posición de victoria y gloria. Se giró de espaldas y vio a su compañero y fiel amigo Sancho en lo alto de las rocas, que con la ayuda de su burro, consiguió lanzar una pesada roca justo en la cabeza del gigante para aturdirlo y dejarle el trabajo a su amo más fácil.
Con satisfacción el escudero cumplió con su función a su amo y amigo y lo dejó sorprendido por su ayuda y más convencido para el cumplimiento de su promesa de la ínsula y compañía en nuevas aventuras.
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