domingo, 18 de mayo de 2008

9. LOS BETSELLER DEL SIGLO DE ORO. Ya hemos explicado en clase las obras narrativas que se leían en los tiempos de Cervantes. Tenéis que escoger dos géneros e inventaros el argumento de dos novelas de esa tipología.

Novela picaresca:

Antaño en una villa tranquila y normal como cualquier otra, una mujer de avanzada edad y descuidado aspecto vivía en una gran e independiente casa algo a alas afueras de esta villa. Era alta y bastante ancha con un patio que la rodeaba por completo y un gran jardín desde al portal del muro del patio asta la puerta de la casa lleno de flores, arbustos y árboles de gran albergadora y todo sin una forma determinada, y varias fuentes y estatuas oscurecidas por el camino estrecho de piedra blanquita y pequeños brotes de hierba en el. Ella tenía un aspecto parecido al de la casa, con la cara bastante arrugada, pelo blanco y despeinado, y una ropa que parecía que viniera con una máquina del tiempo desde un siglo atrás. Su carácter no es que fuera maligno ni mucho menos, solo que tenía un aspecto a tener en cuenta: se reservaba su dinero como si su vida dependiera de ello, siempre intentaba ahorrar y odiaba pagar a alguien por un trabajo que según ella no merecía dinero, como criados o jardineros que le mantengan la casa en orden y limpia, así que todo lo guardaba en un cofre que solo abría para irse a comprar comida y poco más. Pues así un día conoció a la mejor amiga de su querido nieto, una jovencita rubia algo más bajita que él, que estaban en el supermercado del pueblo comprando unas golosinas para merendar. Ellos no se llevaban muy bien ya que ella estaba reñida con la mayoría de la familia, ya que sus padres no estaban en un muy buen estado económico y ella no les prestaba ni una moneda, así que ninguno decidió decirse nada aunque se intercambiaban miradas.
Ocurrió cuando Isabel, la vieja, salió de la tienda y unos metros más allá, antes de llegar a su casa que estaba a dos pasos, cuando se giró, vio que un hombre desesperado y con mal aspecto pedía dinero al de la tienda y cogió a la amiga de su nieto como rehén, y como el se la quería mucho se lanzó a ayudarla y el hombre también lo cogió y los tenía con un cuchillo en la mano. La abuela impotente, oía los gritos y finalmente súplicas del nieto para que le diera el dinero que pedía el hombre, que era una cantidad bastante elevada. Quiso hacer como que la edad no la dejaba oír y seguir con su camino y no perder un dinero muy preciado para ella, pero no se pudo resistir, se acercó y le dijo:

- Tú engreído, aceptas que ¿si yo te doy el dinero que pides, dejarás ir a los niñitos sin ningún rasguño?
- ¿Quién eres tu vieja?
- Soy la rica abuela de este jovencito que tiene en tu poder, así que has tenido suerte…
- ¡Está bien pero espero que no sea una trampa!
- Espera aquí un momento.

Isabel se fue a su casa, cogió su preciado baúl, cogió casi todo el dinero que había, y algo más que se guardó en un bolsillo. Llegó al lugar del enredo y dijo:

- Aquí tienes el dinero.
- Acércate poco a poco y déjamelo ahí delante.
- Ahora ellos…

Los dejó ir y ella los abrazó, en especial a su nieto, como nunca en su vida aun había hecho. El impertinente desapareció, y ella se fue de nuevo a la tienda donde con el otro dinero que se había guardado, les compró una gran bolsa de la comida que quisieron, se dirigieron a al casa de sus padres, el nieto explicó todo lo que había pasado, y esa noche pasaron un cena en familia como tampoco nunca habían hecho aun, y así vivieron todos en armonía, aunque ahora Isabel se tuviera que conformar con lo poco que ganara y el gran vacío que había llenado en su vida.




Novela bizantina:

En un pueblo bastante grande, había una especia de asociación hacía ya muchos años, para hacer actividades para los jóvenes, como aprovechar y hacer tareas para el pueblo, o inspeccionar los bosques y montañas de los alrededores…Una de las muchas chicas que había en ella se llamaba Felicia, era aun doncella y no había tenido una vida amorosa muy importante. Una nueva familia llegó al pueblo en una casa que le había sido otorgada de herencia. Un chico estaba en la familia, de la misma edad que Felicia, y era bastante atractivo: se llamaba Jacinto. Como aun no tenía amigos en el pueblo, sus padres decidieron apuntarle en esa asociación. Una de las mañanas de las que se reunían, estos dos se encontraron algo atrasado del grupo que iba por el campo recogiendo toda variedad de flores, se dieron cuenta y empezaron hablar de sus flores, luego de su vida, asta que se dieron cuenta y los llamaron para ya volver al pueblo porque ya había pasado el mediodía. Esta fue la primera vez que Jacinto tuvo el primer contacto amistoso con uno de ellos, en especial una chica guapa y simpática. Al día siguiente ya se reunieron juntos y hicieron varias actividades en parejas, y así fue aumentando su lazo amistoso asta que por las noches también se veían con algunos amigos más para charlar y demás. Así asta que llegaron al tema amoroso, y cuando ella no se había dado cuenta de sus sentimientos, él le dijo que sus padres habían iniciado trámites para casarse con una chica rica del otro pueblo que vivía antes, pero que a él no le gustaba. Ella se quedó de piedra, aunque lo supo disimular y él no se dio cuenta.
Así pasaron unos días asta que ella no podía aguantar más sin decírselo, cada día pasaba con él ratos fantásticos, que le alegraban la vida, pero lo pero fue cuando el día en que estaba decidida para decírselo, Jacinto tenía que marcharse a su pueblo para contraer matrimonio con la chica elegida por sus padres a conveniencia.
Se fue a despedir al menos pero él la notó algo rara, igual que los padres de Jacinto a él, y la causa de ambos era la misma, Así que como Jacinto ya lo sabía, ordenó a uno de sus criados de confianza que lo tenía que acompañar en el carro asta allí, ya que sus padres iban en otro, que los engañara y subiera otro chico por él, y así poder quedarse con ella. Así lo hizo y grato enfado que cogieron sus padres al llegar y ver que él no estaba, y el zueco se hacía el criado. Vieron que efectivamente era por esa chica que temían y decidieron volver para obligarle a venir. Pero cuando llegaron al pueblo, ya todo el mundo al corriente del amor de los dos jóvenes y su justo amor, al ver acercarse el carro de los padres se pusieron delante de los jóvenes para impedir su injusta separación, y al bajar, todos empezaron a abuchearlos, e impotentes al ver la escena, sus padres decidieron dejarlos juntos cumpliendo así como buenos padres y arreglar el matrimonio que tenían concertado con la excusa de que si hijo había contraído una grave enfermedad contagios y que por lo tanto no podía ser.

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